Es cada vez más habitual que viajemos por el mundo por motivos laborales y eso significa que es más importante aún que nuestro vestuario se adapte a nuestro estilo de vida nómada. Cuando esté a punto de comprar ropa, acuérdese en adoptar la mentalidad del slow fashion y pregúntese: ¿Con qué puedo usar esto? Si no puede imaginarse al menos cinco looks con esa prenda, entonces no la compre. Y esto mismo es importante hacerlo con los zapatos. Pensar en las ocasiones en que podría usarlos y si estaría cómodo con ellos en cualquier parte del mundo. Simple, moderno y versátil son las tres palabras clave para una gran compra.

Comprar menos ropa e invertir en buena calidad no significa que se tenga que aburrir con lo que tiene, sólo significa que tiene que ser un poco más creativo. Y es ahí donde los accesorios entran en juego.

El estilo personal gira en torno a los detalles. Un cinturón de cuero vintage que ajusta un vestido clásico para darle un toque especial. Un anillo de jade gigante comprado en un mercadillo. Un viejo reloj de tu abuelo. Cuando usted escoge ropa simple y clásica y agrega sus propios toques, crea un look especial e interesante. Eso te alejará de ser un robot del fast fashion que sigue todas las tendencias. Sólo tiene que elegir tres o cuatro accesorios atemporales que le encanten y utilizarlos tanto como quiera. Y no hay nada más respetuoso con el medio ambiente que reciclar lo que ya tenemos.

 

Todo se reduce a eso: Si quiere sentirse bien con lo que lleva puesto, adapte la mentalidad del slow fashion. Invierta en productos de calidad que son versátiles, pregúntese si apoya al trabajo justo y no se olvide de reutilizar sus accesorios vintage. Su estilo es un reflejo de quién es usted. Este debe ser su nuevo mantra: “Compra menos, elige bien”.

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