La cultura maya está más viva que nunca… se encuentra en el día a día de la vida yucateca, en su lenguaje, tradiciones, gastronomía, en su forma de ver el mundo y entenderlo así como en el arte y la artesanía. Un hermoso ejemplo de esto se encuentra en las comunidad rural de Sahcaba, donde el henequen es transformado en arte por manos de mujeres, mujeres que en familia, colaboran.

En esta visión maya del mundo, uno no es si no a partir de la convivencia y el trabajo en comunidad con los otros; se es un individuo y a la vez parte de un grupo. Esta es tal vez la característica más destacable, independientemente de la elegancia y belleza de sus productos, de Sahcabá Henequén Hecho Arte, una cooperativa de reciente creación y creciente éxito… Sus artesanías se han exhibido y distribuido en España e Italia… en la que un grupo de diez mujeres transforma la fibra en belleza.

Su objetivo es claro: “Somos un grupo de diez mujeres de la comunidad de Sahcaba, nuestro propósito es que se valore la artesanía que elaboramos y se nos dé un pago justo como productoras…Cada día tratamos de incorporar las piezas que nuestra imaginación nos dicta y nuestro catálogo cada día es más rico”, escriben en su página de Facebook.

 En esta misma página explican que: “Desde los tiempos prehispánicos los mayas supieron extraer de la penca del agave, llamado jenequén (henequén como modernamente se escribe, mal pronunciándose sin aspirar la h) la fibra resistente que le sirvió para diversos usos”.

Al ahondar en el proceso que lleva a la planta a convertirse en hermosos objetos de uso cotidiano que los mayas “desfibraban las hojas con procedimientos primitivos: empleaban el tonkos o pakché’, un ligero instrumento que consiste en la combinación de dos maderos resistentes con el que raspaban la hoja logrando extraer una fibra de color crema, de consistencia dura y resistente. Con este filamento llamado en idioma maya sos-ki (henequén desfibrado) o sosquil, fabricaban y tejían una gran variedad de objetos de uso personal: hacían cordeles y sogas de muchos calibres; mecapales (en maya tab) bolsas o morrales llamados sibucanes o sabucanes; jabucos, (en maya pawó’) y esteras para sus lechos”.

Las mujeres de la cooperativa diseñan todo tipo de objetos y luego de un laborioso proceso en el que “la fibra se compra, se peina, se tiñe al gusto del cliente, se peina nuevamente y se comienza a “costurar” dependiendo el objeto con aguja de “caneva”, el hilo que se usa es de la misma fibra, la base es la costura en espiral, la trenza y  el corchado lo complementan”, hacen realidad estos diseños.

 

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